
Castillo de Bonilla de la Sierra | Fotos e información
El Castillo de Bonilla de la Sierra, en Ávila, es una fortaleza medieval vinculada al Obispado de Ávila, con torre del homenaje, muralla y restos de pinturas.



🏛 Tipo: Castillo-palacio episcopal / fortaleza medieval
🕰 Época: Origen en el siglo XII; edificio conservado principalmente de los siglos XIV-XVI, con reformas posteriores
🛠 Estado: Conservación desigual; parcialmente restaurado y de propiedad privada
🚗 Acceso: Se encuentra en el extremo del casco histórico de Bonilla de la Sierra, junto a la calle del Río
🥾 Dificultad: Baja
📷 Ideal para fotografía: Destaca por la torre del homenaje, los restos de la muralla, los elementos defensivos y, especialmente, los restos de pinturas murales medievales
🌅 Mejor momento para visitar: Últimas horas de la tarde, cuando la luz lateral resalta los muros y la torre sobre el caserío de la villa
🗺 Ubicación: Calle del Río, 1, 05514 Bonilla de la Sierra, Ávila. Castillo de Bonilla
⭐ Interés histórico: El castillo estuvo estrechamente ligado al Obispado de Ávila, del que Bonilla de la Sierra fue señorío durante siglos. Fue residencia habitual o estival de los prelados abulenses, sede de un sínodo episcopal en 1384 y refugio del rey Juan II en 1440. En él murió en 1455 Alonso Fernández de Madrigal, El Tostado, una de las figuras intelectuales más destacadas de la Castilla del siglo XV.
Introducción
El Castillo de Bonilla de la Sierra ocupa uno de los extremos del antiguo recinto amurallado de esta villa del Valle del Corneja, en la provincia de Ávila. Las fuentes turísticas sitúan sus orígenes en el siglo XII, aunque la fortaleza conservada es principalmente resultado de las importantes obras realizadas desde el siglo XIV y de las reformas posteriores. El conjunto quedó estrechamente vinculado al señorío episcopal de Ávila, convirtiéndose en residencia de los obispos cuando acudían a Bonilla.
Más que una fortaleza exclusivamente militar, Bonilla fue un auténtico castillo-palacio episcopal. Entre sus muros se desarrollaron acontecimientos políticos y religiosos de relevancia, como el sínodo episcopal de 1384 y la estancia de Juan II en 1440. El edificio conserva la torre del homenaje, parte de sus murallas, cubos defensivos, un patio central y restos excepcionales de pinturas murales con escenas caballerescas y figuras fantásticas, elementos que permiten apreciar la transformación de la fortaleza en residencia señorial.
Historia
Los orígenes medievales de Bonilla
El origen del castillo y del recinto fortificado de Bonilla se sitúa tradicionalmente en el siglo XII. La villa se encontraba en una posición estratégica dentro del Valle del Corneja y terminó adquiriendo una especial importancia como núcleo fortificado y como centro de poder eclesiástico. Las fuentes no permiten atribuir a esta primera fase el aspecto actual de la fortaleza, que experimentó profundas transformaciones posteriores.
La evolución política de Bonilla estuvo estrechamente relacionada con el Obispado de Ávila. Desde la Edad Media, la localidad quedó vinculada al señorío episcopal y su recinto fue adquiriendo simultáneamente funciones defensivas, residenciales y administrativas. El castillo que ha llegado hasta nuestros días es principalmente consecuencia de esa evolución.
Sancho Blázquez Dávila y la gran transformación del siglo XIV
Uno de los personajes fundamentales en la historia del castillo fue el obispo Sancho Blázquez Dávila, que ocupó la sede abulense entre 1312 y 1348. Las fuentes locales le atribuyen un papel destacado en la remodelación de la muralla y del palacio de Bonilla, dejando sus escudos como testimonio de las obras emprendidas.
La fortaleza adquirió entonces una configuración más sólida y monumental. El edificio primitivo conservado se corresponde fundamentalmente con una construcción de mediados del siglo XIV, organizada alrededor de un patio central cuadrado y protegida por diferentes torres y lienzos de muralla. Esta etapa constituye la base del castillo-palacio que posteriormente sería ampliado y reformado.
El sínodo episcopal de 1384
El castillo de Bonilla tuvo también una importante función religiosa. El 4 de julio de 1384 acogió un sínodo episcopal convocado por el obispo Diego de los Roeles, circunstancia que demuestra la relevancia que había adquirido la villa dentro de la organización del Obispado de Ávila.
El hecho de que una reunión de estas características se celebrara en la fortaleza refleja la doble naturaleza del lugar. El castillo no era solamente una construcción destinada a la defensa: funcionaba también como residencia y espacio representativo del poder episcopal. La fortificación y el palacio constituían así un único complejo asociado al gobierno de la villa.
Juan II se refugia en Bonilla
En 1440, el rey Juan II de Castilla se refugió en Bonilla durante el conflicto que mantenía con los Infantes de Aragón. El monarca contó con la protección del obispo Lope de Barrientos, estrechamente vinculado a la villa. Las fuentes locales señalan que Juan II buscó refugio en la fortaleza durante este episodio de las luchas políticas castellanas.
La presencia del monarca demuestra la importancia que había alcanzado el castillo dentro de la red de residencias y fortalezas controladas por el poder episcopal. Bonilla no era únicamente un enclave rural fortificado, sino un lugar capaz de ofrecer alojamiento y protección a uno de los principales protagonistas de la política castellana del siglo XV.
El Tostado y la vida intelectual del castillo
Otro personaje inseparable de la historia del castillo es Alonso Fernández de Madrigal, El Tostado. Obispo de Ávila y destacado escritor y teólogo del siglo XV, residió y trabajó durante largos periodos en Bonilla. La villa se convirtió en uno de los lugares donde desarrolló buena parte de su producción intelectual.
El Tostado murió en el castillo en 1455, circunstancia que ha quedado estrechamente vinculada a la memoria histórica de la fortaleza. Su presencia convierte al edificio en algo más que una construcción militar: durante el siglo XV fue también un espacio de residencia episcopal, actividad intelectual y representación del poder eclesiástico.
Las reformas de los siglos XVI y posteriores
Durante el siglo XVI se realizaron nuevas obras que modificaron buena parte de las dependencias interiores. Alrededor del patio se organizaron estancias de hasta tres alturas, entre ellas el porche, la panera, las caballerizas y otras dependencias. También se realizaron trabajos en el palacio durante el episcopado de Diego de Álava, en 1552.
La fortaleza continuó siendo utilizada y reformada durante los siglos siguientes. En 1655, el obispo Bernardo Atayde de Lima Perera impulsó nuevas obras en la torre y la fortaleza, mientras que otros prelados, como José del Yermo y Santibáñez y Fray Julián de Gascuña, realizaron nuevas intervenciones durante los siglos XVII y XVIII.
La Desamortización y el final del señorío episcopal
La relación entre Bonilla y el Obispado de Ávila se mantuvo durante varios siglos. El castillo funcionó como residencia de los prelados, especialmente durante los meses de verano, y llegó incluso a utilizarse como residencia cuando se produjo el traslado del Palacio Episcopal de Ávila a partir de 1771.
Esta larga relación terminó durante el siglo XIX, cuando la Desamortización desvinculó el castillo y las propiedades episcopales de la Iglesia. El edificio pasó posteriormente a manos particulares y comenzó una etapa de progresivo deterioro, aunque en época reciente se han emprendido trabajos de restauración.
Arquitectura
El castillo ocupa un extremo del antiguo recinto fortificado de Bonilla y aprovecha parte de la propia muralla medieval como elemento defensivo. El conjunto presenta una configuración irregular formada por diferentes torres, lienzos y dependencias. En la actualidad, la parte más reconocible es la torre del homenaje, acompañada por restos de los muros y diferentes elementos del recinto.
La torre del homenaje es de planta rectangular y está construida principalmente con sillería. Presenta una línea de ménsulas destinada a sostener el matacán, además de ventanas de arco semicircular. Su volumen constituye el elemento defensivo y visualmente más importante del conjunto y es también una de las partes mejor conservadas de la fortaleza.
El interior se organiza alrededor de un patio central cuadrado, alrededor del cual se distribuían las diferentes dependencias. Las reformas de los siglos XV y XVI dieron lugar a espacios de hasta tres alturas, incluyendo el porche, la panera, las caballerizas y el denominado Patio de los Conejos. Parte de estas estructuras se encuentran actualmente arruinadas o transformadas.
El sistema defensivo incluía diferentes cubos y puertas. El acceso original se encontraba en el lado occidental, protegido por un cubo y por la torre del homenaje. Posteriormente se abrió una nueva entrada en el sector suroeste y se habilitó un acceso elevado a la torre. También se conservan poternas de arco de medio punto, muy restauradas, que podían utilizarse en situaciones de peligro.
Uno de los elementos más excepcionales son los restos de pinturas murales conservados en la torre del homenaje. Las pinturas incluyen un zócalo rojo dividido en compartimentos con motivos geométricos y vegetales y, sobre él, escenas figurativas en las que aparecen mujeres conversando, personajes vestidos a la manera medieval, caballeros participando en torneos y animales fantásticos, entre ellos un centauro tocando una lira.
Estas pinturas muestran además que el edificio había superado la condición de simple fortaleza militar. La decoración de las estancias revela el carácter palaciego y residencial que adquirió el conjunto al convertirse en residencia de los obispos de Ávila. Es precisamente esta combinación de arquitectura defensiva y decoración cortesana la que hace especialmente singular al Castillo de Bonilla.
Nuestra visita
La visita al entorno del Castillo de Bonilla de la Sierra permite descubrir un conjunto en el que la fortaleza, la antigua muralla y la villa medieval permanecen estrechamente relacionadas. Desde el exterior se aprecia especialmente bien la torre del homenaje y los restos del recinto, mientras que el caserío tradicional proporciona un interesante contexto para la fotografía. Conviene completar la visita con la cercana Colegiata de San Martín, ya que ambos edificios forman parte del núcleo histórico que convirtió a Bonilla en una importante villa episcopal. El acceso al interior del castillo está condicionado por su propiedad privada, por lo que no debe darse por supuesto que todas sus dependencias sean visitables.
Cómo llegar
El Castillo de Bonilla se encuentra dentro de la localidad de Bonilla de la Sierra, en la calle del Río, junto al antiguo recinto amurallado. Desde la Plaza Mayor y la Colegiata de San Martín se puede llegar caminando en pocos minutos. El monumento se encuentra en el extremo oriental del núcleo histórico.
Qué ver en los alrededores
Colegiata de San Martín de Tours, uno de los monumentos principales de Bonilla de la Sierra y declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931.
Plaza Mayor, rodeada de casas tradicionales y antiguos edificios vinculados a la presencia de los prelados.
Puerta de la Villa o Puerta de Piedrahíta, uno de los elementos conservados de la antigua muralla.
Murallas de Bonilla de la Sierra, especialmente el tramo que permanece unido al castillo.
Pozo de Santa Bárbara, construcción probablemente medieval destinada al abastecimiento de agua de la población.
Valle del Corneja, paisaje histórico que rodea la villa y permite completar la visita con rutas por el entorno.
Piedrahíta, localidad histórica situada en el mismo valle y vinculada al patrimonio medieval de la comarca.
Curiosidades
El castillo fue durante siglos residencia de verano de los obispos de Ávila, de ahí su marcado carácter de castillo-palacio episcopal.
En 1384 se celebró en el castillo un sínodo episcopal convocado por el obispo Diego de los Roeles.
El rey Juan II de Castilla se refugió en la fortaleza en 1440 durante sus enfrentamientos con los Infantes de Aragón.
Alonso Fernández de Madrigal, El Tostado, murió en el castillo en 1455. Había utilizado Bonilla como lugar de residencia, estudio y escritura.
Las pinturas murales de la torre incluyen escenas de torneos, personajes, motivos vegetales y animales fantásticos, entre ellos un centauro tocando una lira.
Conclusión
El Castillo de Bonilla de la Sierra es una fortaleza singular porque reúne en un mismo edificio las funciones militar, residencial y episcopal. Sus muros fueron escenario de sínodos, refugio de un rey castellano y residencia de los obispos de Ávila, mientras que sus estancias acogieron a figuras como El Tostado. La torre del homenaje, las poternas, los restos de muralla y, sobre todo, las pinturas murales conservadas en su interior permiten comprender la transformación de una fortaleza medieval en un auténtico castillo-palacio. Integrado en una villa histórica de gran interés, Bonilla ofrece además la posibilidad de contemplar en un espacio reducido una parte especialmente representativa de la historia medieval y episcopal de la provincia de Ávila.

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