
Castillo de Magacela | Fotos e información
El Castillo de Magacela, en Badajoz, se alza sobre un cerro y conserva tres recintos defensivos, aljibes y una singular torre del homenaje de época almohade.
🏛 Tipo: Fortaleza medieval de origen islámico sobre estructuras romano-republicanas
🕰 Época: Desde el siglo II a. C.; principales estructuras conservadas de época almohade y posteriores
🛠 Estado: Ruinas consolidadas, con importantes estructuras conservadas
🚗 Acceso: Desde el núcleo urbano de Magacela, por carretera hasta la localidad y después a pie
🥾 Dificultad: Media
📷 Ideal para fotografía: ⭐⭐⭐⭐⭐
🌅 Mejor momento para visitar: Última hora de la tarde, especialmente por las vistas sobre La Serena
🗺 Ubicación: Magacela, Badajoz, Extremadura
⭐ Interés histórico: Excepcional


Introducción
El Castillo de Magacela ocupa la cima de un largo y estrecho cerro rocoso sobre el que se asienta la localidad de Magacela, en la comarca de La Serena. Su posición dominante permite controlar visualmente una enorme extensión del territorio, circunstancia que explica la continuidad de su utilización defensiva desde la Antigüedad hasta la Edad Moderna.
Lo extraordinario del conjunto es que la fortaleza actual no corresponde a una única época. En sus muros se superponen estructuras romano-republicanas, defensas islámicas de época almohade y construcciones cristianas posteriores, además de las transformaciones realizadas cuando el castillo pasó a estar bajo el control de la Orden de Alcántara. El propio Ayuntamiento señala que la fortaleza ocupa prácticamente toda la cresta rocosa disponible, con una longitud superior a 250 metros y una anchura que alcanza unos 65 metros en determinados puntos.
Historia
El asentamiento romano-republicano
Uno de los aspectos más interesantes de Magacela es que las investigaciones arqueológicas han permitido identificar una fase defensiva correspondiente a la época romano-republicana, en torno al siglo II a. C.
El Ayuntamiento de Magacela descarta como hecho demostrado la tradicional identificación del lugar con una posición utilizada por Viriato. Aunque esta tradición se ha difundido durante mucho tiempo, la propia documentación municipal señala expresamente que no está corroborada científicamente. Las estructuras defensivas estudiadas corresponden, en cambio, a un oppidum republicano, y se han documentado materiales que sitúan su fundación hacia mediados del siglo II a. C.
Magacela durante la dominación musulmana
Durante la época islámica el emplazamiento volvió a adquirir una enorme importancia. Las fuentes árabes mencionan la fortaleza con el nombre de Umm Gazala, demostrando la existencia del enclave fortificado durante la dominación musulmana.
Fue especialmente durante el periodo almohade cuando la fortaleza experimentó una importante transformación. A esta etapa corresponden buena parte de los elementos defensivos que todavía pueden reconocerse: torres, lienzos de tapial, estructuras de acceso y distintos sectores de la fortificación.
La conquista cristiana
La conquista cristiana de Magacela estuvo acompañada de diferentes episodios militares y las fuentes no coinciden completamente al describirlos. El Ayuntamiento recoge tanto las crónicas cristianas que hablan de una conquista por las armas como las fuentes árabes que señalan que los almohades pudieron haber evacuado la fortaleza antes de la llegada de las tropas cristianas.
La toma definitiva suele situarse en 1235, durante el reinado de Fernando III, aunque las fuentes medievales conservadas presentan diferentes relatos sobre las operaciones anteriores. Tras la conquista, la fortaleza quedó vinculada a las órdenes militares y pasó a desempeñar un papel fundamental en la organización territorial cristiana.
La Orden de Alcántara
La llegada de los cristianos no significó el abandono de la fortaleza. Magacela quedó vinculada a la Orden de Alcántara, y el castillo se convirtió en uno de los principales centros administrativos y militares de la zona.
El recinto fue adaptándose progresivamente a nuevas necesidades. A la función estrictamente defensiva se fueron incorporando espacios residenciales, administrativos y de almacenamiento. La presencia de población musulmana después de la conquista también dejó su huella en determinadas soluciones constructivas, donde el Ayuntamiento identifica la intervención de alarifes de tradición musulmana.
El castillo en la Edad Moderna
Durante los siglos XVI y XVII la fortaleza continuó teniendo funciones administrativas y militares. En 1504, cuando pertenecía a la Mesa Maestral, recibió 86.667 maravedís para sus necesidades, y la documentación de la época menciona también la existencia de un arsenal.
En el siglo XVII se realizaron informes sobre el estado de conservación y las reparaciones necesarias. Los planos y descripciones realizados en 1615 permiten reconstruir parcialmente cómo era entonces el sector principal de la fortaleza, con dependencias como caballerizas, panera, horno, tahona, pajar y habitaciones organizadas alrededor de un espacio central.
El abandono y la ruina
La pérdida progresiva de importancia estratégica hizo que el castillo dejara de recibir el mantenimiento necesario. A finales del siglo XVIII la documentación ya describía una fortaleza considerablemente arruinada.
El proceso de deterioro continuó durante los siglos posteriores, hasta llegar al estado de ruina que caracteriza actualmente buena parte del conjunto. Precisamente esa condición permite hoy observar con especial claridad la superposición de distintas fases constructivas, algo que constituye uno de los mayores valores arqueológicos de Magacela.
Arquitectura
La fortaleza se adapta completamente a la forma de la montaña. Su planta alargada ocupa la cresta rocosa y alcanza más de 250 metros de longitud, mientras que la anchura llega aproximadamente a 65 metros en algunos sectores. No se trata, por tanto, de un castillo compacto, sino de un amplio sistema defensivo organizado siguiendo el relieve.
El conjunto está dividido en tres grandes recintos. El primero ocupa el sector oriental y debió albergar una población importante; el segundo tiene unas dimensiones menores; y el tercero, situado al oeste, constituye el cuerpo principal de la fortaleza, donde se concentraban las funciones administrativas y residenciales de mayor importancia.
Uno de los elementos más destacados es la Puerta de San Pedro, también conocida como Torre de las Campanas. Se encuentra integrada en una torre cuadrada y se accede a ella mediante una calzada en rampa. En la parte superior todavía se conservan merlones y saeteras, posteriormente adaptados para colocar las campanas relacionadas con la iglesia situada en el interior del recinto.
La diversidad de materiales resulta especialmente interesante. Los muros combinan mampostería, ladrillo, tapial y granito, mientras que en determinados sectores aparecen enormes bloques de cuarcita correspondientes a la fase romano-republicana. En algunos puntos puede observarse directamente cómo diferentes fábricas se superponen unas sobre otras, formando una auténtica lectura estratigráfica de la historia del cerro.
El elemento arquitectónico más llamativo del sector principal es la Torre del Homenaje, una construcción de planta poligonal y ocho caras, fechada por la documentación municipal en torno a finales del siglo XII. Su fábrica combina mampostería y ladrillo, y presenta una configuración relacionada con las técnicas defensivas de época almohade. El Ayuntamiento compara tipológicamente esta torre con otras construcciones almohades de Extremadura, como la Torre de Espantaperros de Badajoz.
En el interior se conservan además varios aljibes, esenciales para garantizar el suministro de agua en una fortaleza situada en lo alto de un cerro. Algunos están excavados directamente en la roca y otros presentan fábricas de mampostería y bóvedas de ladrillo. También se conservan restos de la antigua iglesia parroquial, un cementerio y numerosas estructuras abovedadas actualmente arruinadas.
Un detalle arqueológico especialmente curioso apareció durante las excavaciones del sector principal: una pieza que aparentemente había sido reutilizada como soporte arquitectónico resultó ser un menhir prehistórico con cazoletas grabadas. Es un ejemplo excepcional de cómo materiales pertenecientes a épocas muy anteriores fueron incorporados a las construcciones posteriores.
Nuestra visita
Magacela es uno de esos castillos en los que merece la pena caminar despacio y mirar los muros, porque aquí la historia no está concentrada en una única torre o edificio. Las distintas técnicas constructivas aparecen mezcladas y permiten distinguir fases de varios siglos.
Pero el gran atractivo fotográfico está también fuera de la fortaleza. Desde la cima se domina una enorme extensión de La Serena, y la posición elevada del castillo convierte el paisaje en una parte fundamental de la visita.
Para fotografía, yo aprovecharía especialmente la última hora de la tarde. La luz rasante marca las irregularidades de los muros, resalta las fábricas de piedra y permite fotografiar las torres recortadas contra el paisaje extremeño.
Cómo llegar
El castillo se encuentra en la parte alta de Magacela, por lo que primero hay que llegar hasta la localidad y posteriormente ascender hacia la fortaleza.
El acceso combina vehículo hasta las proximidades del núcleo y recorrido a pie por las calles y caminos de subida. Debido a la propia configuración del cerro y al carácter arqueológico del recinto, conviene llevar calzado adecuado y extremar la precaución en las zonas de ruina.
La información municipal identifica actualmente el castillo como uno de los principales elementos patrimoniales de Magacela. La localidad, además, cuenta con la declaración de Conjunto Histórico.
Qué ver en los alrededores
Iglesia de Santa Ana, integrada históricamente en el conjunto de la fortaleza.
Casco histórico de Magacela, declarado Bien de Interés Cultural.
Dolmen de Magacela, uno de los elementos arqueológicos más importantes del entorno.
Paisajes de La Serena, especialmente interesantes desde las cotas altas del municipio.
Camino Mozárabe de Santiago, cuyo trazado pasa por Magacela.
Villanueva de la Serena y su patrimonio histórico.
Castillo de La Encomienda, en las proximidades de Villanueva de la Serena.
Curiosidades
El castillo ocupa una cresta de más de 250 metros de longitud.
La fortificación conserva restos correspondientes a diferentes épocas, desde la época romano-republicana hasta la Edad Moderna.
La tradición que relaciona Magacela con Viriato no está demostrada arqueológicamente; el propio Ayuntamiento señala expresamente esta circunstancia.
La Torre del Homenaje tiene una planta poligonal de ocho caras.
En el interior se han identificado varios aljibes, algunos excavados directamente en la roca.
Un antiguo soporte arquitectónico resultó ser un menhir prehistórico reutilizado, con cazoletas grabadas en su superficie.
El castillo fue durante siglos un centro administrativo de la Orden de Alcántara y llegó a disponer de un arsenal documentado en época moderna.
Conclusión
El Castillo de Magacela es uno de esos conjuntos en los que resulta imposible separar completamente fortaleza, arqueología y paisaje. Su emplazamiento sobre la cresta rocosa explica su importancia defensiva, mientras que sus muros conservan las huellas de romanos, musulmanes y cristianos, además de las transformaciones realizadas durante los siglos en que estuvo vinculado a la Orden de Alcántara.
Para Castillos del Olvido tiene un interés especial porque permite fotografiar no solamente una fortaleza en ruinas, sino un auténtico paisaje histórico, donde la arquitectura defensiva y la enorme extensión de La Serena forman parte de una misma imagen.

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