
Castillo de Miranda de Ebro | Fotos e información

🏛️ Tipo: Torre señorial / torre defensiva
🕰️ Época: Edad Media, con reformas posteriores
🛠️ Estado: Conservada, aunque desmochada y transformada
🚗 Acceso: Desde el casco urbano de Espinosa de los Monteros
🥾 Dificultad: Baja para contemplarla exteriormente
📷 Ideal para fotografía: Muy bueno
🌅 Mejor momento para visitar: Mañana o última hora de la tarde
🗺️ Ubicación: Espinosa de los Monteros, Burgos (Castilla y León)
⭐ Interés histórico: Antigua torre de las familias Ortiz, Angulo, Alvarado Bracamonte y Vivanco, integrada en el sistema defensivo medieval de la villa.
Introducción
El Castillo de Miranda de Ebro se levanta sobre el cerro de La Picota, una posición dominante desde la que se controla visualmente el paso del río Ebro y buena parte de la ciudad. Su emplazamiento explica la importancia estratégica que tuvo Miranda durante siglos: la localidad se encontraba en un punto de comunicación entre Castilla, La Rioja y el País Vasco, y su puente sobre el Ebro convirtió la villa en un importante centro comercial y de tránsito.
La historia de la fortaleza es compleja. El primer proyecto documentado para levantar un castillo en La Picota se remonta a 1358, cuando el obispo de Calahorra cedió el terreno al conde Don Tello, señor de Vizcaya. Sin embargo, la fortaleza que conocemos actualmente se desarrolló principalmente durante la segunda mitad del siglo XV, vinculada a los Sarmiento, condes de Salinas, que utilizaron el castillo para reforzar su posición y controlar el estratégico paso del Ebro.
Hoy el castillo no conserva su volumen original. Las guerras, el abandono, las demoliciones de los siglos XVIII y XX y la reutilización de sus materiales provocaron una pérdida considerable. Sin embargo, las excavaciones arqueológicas y las obras de recuperación realizadas desde comienzos del siglo XXI han permitido recuperar una parte fundamental de su historia y devolver La Picota a la ciudad como espacio patrimonial.
Historia
El origen del castillo en La Picota
La elección del cerro de La Picota responde directamente a las características estratégicas de Miranda. Desde esta elevación se dominaba el puente sobre el Ebro, elemento esencial para las comunicaciones y el comercio medieval de la villa.
En 1358, el obispo de Calahorra cedió al conde Don Tello el terreno ocupado por la antigua iglesia de Santa María para que pudiera construirse allí una fortaleza destinada a defender Miranda. La cesión demuestra que la posición ya era considerada adecuada para una construcción militar, aunque el proyecto no se materializó inmediatamente.
Los Sarmiento y la construcción de la fortaleza
El verdadero impulso constructivo llegó en el siglo XV. En 1449, Pedro Sarmiento, conde de Salinas, ocupó Miranda y utilizó la antigua iglesia de Santa María como punto de partida para sus actuaciones. El conflicto con el concejo mirandés fue intenso y finalmente las tropas enviadas desde Burgos recuperaron la villa.
Posteriormente, Diego Sarmiento, hijo de Pedro, volvió a hacerse con el control de Miranda. En esta ocasión convirtió las estructuras de Santa María en parte de la fortaleza y las obras avanzaron hasta configurar el castillo que dominaría el paso del Ebro. Según la documentación municipal, la fortaleza ya estaba construida a finales de la década de 1480.
La construcción debe entenderse dentro del complejo contexto político de la Castilla del siglo XV. Los Sarmiento no buscaban únicamente disponer de una posición militar: el castillo constituía también una manifestación de su poder señorial y una herramienta para controlar una localidad de gran importancia económica.
El control del comercio de la sal
Uno de los aspectos más interesantes de la historia del castillo es su relación con el comercio de la sal. Miranda ocupaba una posición privilegiada dentro de las rutas que comunicaban el interior castellano con los territorios del norte.
El propio Ayuntamiento de Miranda señala que los condes de Salinas impulsaron la fortaleza con la intención de controlar este comercio, en un momento en que la sal constituía un recurso de gran valor económico. La posición sobre el Ebro permitía además controlar el tránsito por uno de los principales corredores de comunicación de la zona.
De los Sarmiento a los Híjar
El castillo permaneció vinculado durante siglos al linaje de los Sarmiento. Posteriormente, por vínculos matrimoniales, pasó a relacionarse con los duques de Híjar, que mantuvieron la propiedad durante buena parte de la Edad Moderna.
En 1772, una sentencia de la Chancillería de Valladolid hizo que el castillo pasara a formar parte del patrimonio de la Corona. Para entonces la fortaleza ya había comenzado a sufrir un deterioro considerable. Documentos de la segunda mitad del siglo XVIII describen un castillo todavía imponente, con cubos, almenas, torreones, saeteras y dependencias interiores, pero ya parcialmente arruinado.
Guerras y deterioro
La posición fronteriza de Miranda hizo que el castillo volviera a adquirir importancia militar durante los conflictos de los siglos XVIII y XIX.
Durante la Guerra de la Independencia, los franceses utilizaron y modificaron las instalaciones. El castillo fue también escenario de acontecimientos relacionados con la ocupación francesa. Posteriormente desempeñó funciones militares durante las Guerras Carlistas, llegando a ser utilizado como cuartel del Ejército Isabelino.
Después de la Tercera Guerra Carlista el castillo perdió definitivamente su utilidad militar. El abandono aceleró el deterioro de sus estructuras y, a finales del siglo XIX, la fortaleza se encontraba en un estado cada vez más precario.
La demolición de 1903
En 1897, el Estado subastó el castillo y fue adquirido por el Ayuntamiento de Miranda de Ebro. Sin embargo, pocos años después se tomó una decisión que tendría consecuencias irreversibles para el monumento.
En 1903, ante el avanzado estado de ruina, el Ayuntamiento decidió demoler parcialmente la fortaleza. Parte de sus piedras fueron reutilizadas en otras construcciones de la ciudad y una parte importante de los restos quedó cubierta. En 1913 se instalaron depósitos de agua sobre parte del antiguo recinto.
De esta manera, el gran castillo que todavía podía contemplarse a finales del siglo XVIII quedó reducido a algunos tramos de muralla, torres y otros elementos aislados.
La recuperación arqueológica
La recuperación moderna comenzó especialmente a partir de finales del siglo XX. Tras el IX Centenario del Fuero de Miranda de Ebro, el Ayuntamiento impulsó nuevamente la investigación y recuperación de La Picota.
En 2006 se realizaron las primeras excavaciones arqueológicas con la colaboración de la Universidad de Burgos. Los trabajos continuaron desde 2009, coincidiendo con el inicio de la rehabilitación del conjunto.
Las excavaciones resultaron especialmente importantes porque permitieron descubrir estructuras que no eran visibles en superficie. Aparecieron tumbas medievales, restos románicos relacionados probablemente con la antigua iglesia de Santa María y estructuras defensivas anteriores, proporcionando una imagen mucho más compleja de la evolución histórica del cerro.
Arquitectura
El castillo aprovechaba de manera extraordinaria la topografía del cerro de La Picota. La pendiente constituía una defensa natural y permitía que las estructuras fortificadas dominaran visualmente tanto el núcleo urbano como el paso del Ebro.
La fortaleza medieval estaba formada por un recinto amurallado con torres y cubos, además de dependencias interiores destinadas tanto a funciones militares como residenciales. Las descripciones del siglo XVIII mencionan expresamente cubos, almenas, torreones, saeteras y habitaciones bajo arcos de sillería, lo que permite hacerse una idea del aspecto que todavía presentaba entonces.
Las estructuras que hoy pueden contemplarse son el resultado de las pérdidas sufridas durante los siglos XIX y XX y de las posteriores campañas de recuperación. Los lienzos de muralla y los torreones conservados permiten reconocer el perímetro de la fortaleza, mientras que las excavaciones han sacado a la luz estructuras que permanecían ocultas bajo el terreno.
Uno de los aspectos arqueológicos más interesantes es la existencia de fases constructivas anteriores a la fortaleza de los Sarmiento. Las excavaciones identificaron estructuras relacionadas con una fortificación anterior y restos que permiten reconstruir la ocupación medieval de La Picota.
También aparecieron evidencias relacionadas con la antigua iglesia de Santa María, que ocupaba el cerro antes de la construcción de la fortaleza. La reutilización de sus estructuras durante la construcción del castillo explica parte de la complejidad arqueológica del conjunto.
Actualmente el recinto forma parte del espacio patrimonial del CIMA —Centro de Interpretación de Miranda Antigua—, creado para explicar la evolución histórica de Miranda y poner en valor el castillo y su entorno. Desde 2013 el espacio puede visitarse y se organizan recorridos guiados.
Nuestra visita
El Castillo de Miranda tiene una característica que lo hace especialmente interesante para fotografía: la ciudad se encuentra literalmente a sus pies. Desde La Picota se puede relacionar visualmente la fortaleza con el río Ebro, el puente y el casco histórico.
Para Castillos del Olvido, merece la pena comenzar con una fotografía general desde alguna de las zonas bajas de la ciudad, buscando que la fortaleza aparezca elevada sobre el caserío. Después conviene subir hasta el recinto y fotografiar los lienzos de muralla, torres, estructuras arqueológicas y restos de las diferentes fases constructivas.
La luz de última hora de la tarde resulta especialmente interesante porque permite marcar los desniveles de La Picota y proyectar sombras sobre los paramentos de piedra.
Además, el castillo ofrece una oportunidad poco habitual: fotografiar no solo una fortaleza, sino la relación entre fortificación, ciudad y río. Desde arriba se entiende perfectamente por qué este punto fue considerado estratégico durante siglos.
Cómo llegar
El acceso al castillo se realiza desde el casco histórico de Miranda de Ebro, ascendiendo hacia el cerro de La Picota. El acceso turístico está vinculado al Centro de Interpretación de Miranda Antigua (CIMA), situado en la calle San Francisco.
Actualmente el Ayuntamiento organiza visitas al castillo y al Jardín Botánico mediante el programa “Mira y Anda”. La visita es gratuita y se realiza previa reserva.
Además, en 2025 el Ayuntamiento ejecutó obras de acondicionamiento de los caminos interiores del CIMA y del acceso al castillo, incluyendo los recorridos entre el puente levadizo, la explanada superior y La Picota.
Por tanto, es un monumento mucho más accesible actualmente que durante las décadas en las que permaneció abandonado.
Qué ver en los alrededores
Centro de Interpretación de Miranda Antigua (CIMA).
Jardín Botánico de La Picota, dispuesto en terrazas en la ladera del cerro.
Casco histórico de Miranda de Ebro.
Iglesia del Espíritu Santo, antiguo templo de San Nicolás, con origen medieval.
Puente de Carlos III, sobre el Ebro.
Casa de los Urbina, uno de los edificios históricos más destacados de la ciudad.
Casa de las Cadenas.
El antiguo trazado medieval de la ciudad y sus calles históricas.
El paisaje del valle del Ebro, especialmente interesante desde La Picota.
Curiosidades
El primer proyecto documentado para construir un castillo en La Picota data de 1358, cuando el obispo de Calahorra cedió el terreno al conde Don Tello.
La fortaleza que conocemos se desarrolló principalmente durante el siglo XV bajo los Sarmiento, condes de Salinas.
Su posición permitía dominar el puente y el paso del Ebro, fundamentales para el comercio medieval de Miranda.
El castillo estaba relacionado con el control del comercio de la sal, de enorme importancia económica durante la Edad Media.
En las excavaciones aparecieron restos de la antigua iglesia de Santa María, situada en La Picota antes de la construcción de la fortaleza.
También se documentaron tumbas medievales y estructuras defensivas anteriores al castillo del siglo XV.
En 1903 se decidió desmontar parte de la fortaleza debido a su estado de ruina, y sus piedras fueron reutilizadas en otras construcciones.
Desde 2013, el conjunto forma parte del CIMA y se realizan visitas guiadas y actividades culturales.
El castillo conserva la consideración de Bien de Interés Cultural dentro de la protección genérica de las fortificaciones históricas.
Conclusión
El Castillo de Miranda de Ebro es una fortaleza cuya importancia no puede entenderse separándola del lugar donde fue construida. Su posición sobre La Picota, dominando el Ebro y las comunicaciones entre Castilla, La Rioja y el País Vasco, explica tanto su existencia como los conflictos que marcaron su historia.
Desde el proyecto iniciado en el siglo XIV hasta la gran fortaleza de los Sarmiento en el siglo XV, pasando por su utilización militar durante los siglos XVIII y XIX, su abandono, la demolición de 1903 y la recuperación arqueológica contemporánea, el castillo resume varios siglos de historia mirandesa.
Hoy sus restos, aunque muy inferiores al edificio original, conservan un enorme valor documental. Murallas, torres, estructuras arqueológicas y restos de la antigua iglesia de Santa María permiten reconstruir sobre el terreno una historia mucho más compleja de lo que su aspecto actual podría sugerir.

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