Castillo de Torrecitores | Fotos e información

El Castillo de Torrecitores, en Burgos, conserva una torre medieval de los siglos XIV-XV rodeada por una muralla y ampliada en el siglo XVI.

🏛 Tipo: Castillo medieval / torre señorial fortificada


🕰 Época: Finales del siglo XIV – comienzos del siglo XV; ampliación y reformas en los siglos XV y XVI


🛠 Estado: Buen estado de conservación, con el recinto y la torre central conservados


🚗 Acceso: Fácil, por carretera hasta Torrecitores del Enebral; el acceso al interior requiere localizar al vecino que dispone de la llave


🥾 Dificultad: Baja


📷 Ideal para fotografía: ⭐⭐⭐⭐⭐


🌅 Mejor momento para visitar: Últimas horas de la tarde, cuando la luz lateral resalta el volumen de la torre y las murallas


🗺 Ubicación: Torrecitores del Enebral, municipio de Avellanosa de Muñó, Burgos, Castilla y León


⭐ Interés histórico: Muy alto, por conservar una torre señorial bajomedieval integrada en un recinto fortificado y vinculada a la organización señorial y agraria de la comarca del Arlanza.

Introducción

El Castillo de Torrecitores, también conocido como Torreón de Torrecitores, es una de las construcciones fortificadas más singulares del entorno del Arlanza burgalés. Se encuentra en el pequeño núcleo de Torrecitores del Enebral, perteneciente al municipio de Avellanosa de Muñó, y destaca por la enorme torre que ocupa el centro de un recinto amurallado prácticamente cuadrangular. A diferencia de las grandes fortalezas levantadas sobre cerros estratégicos, este conjunto responde a una función más directamente relacionada con el control de una explotación agraria y la protección de sus bienes, especialmente cereales y productos del campo.

El origen de la fortificación conservada se sitúa entre finales del siglo XIV y comienzos del XV, aunque el lugar tiene una historia bastante más antigua. Torrecitores aparece documentado en 1054 con el nombre de “Acetores”, dentro del ámbito de la antigua merindad de Santo Domingo de Silos. El nombre actual no comenzó a utilizarse hasta el siglo XVIII. La fortificación fue ampliada posteriormente con una muralla y experimentó una importante transformación durante el siglo XVI, cuando la torre ganó un piso superior de sillería.

Historia

Los primeros testimonios de Torrecitores

La historia del lugar se remonta a la Alta Edad Media. La documentación conservada menciona Torrecitores en 1054, cuando una donación de doña Muñadona al monasterio de San Pedro de Arlanza incluía propiedades situadas en este lugar, entonces denominado “Acetores”. Este documento demuestra que el asentamiento formaba parte ya de la organización territorial de la Castilla medieval.

La tradición histórica de la comarca relaciona el nacimiento de estos pequeños núcleos con la fortificación de la línea del río Arlanza y con el proceso de repoblación desarrollado entre los siglos IX y X. Las torres tenían entonces una función de vigilancia y defensa de los campos y de las comunidades asentadas en un territorio fronterizo sometido durante largo tiempo a conflictos militares. No obstante, conviene distinguir esta historia general del origen del castillo actual: la torre que hoy vemos pertenece a una construcción bastante posterior, de finales del XIV o comienzos del XV.

La torre señorial bajomedieval

La construcción de la torre principal se sitúa probablemente entre finales del siglo XIV y principios del XV. Se levantó como una estructura compacta y poderosa, concebida para defender la explotación agrícola y almacenar en su interior los productos obtenidos de ella. La Asociación Española de Amigos de los Castillos la interpreta precisamente como una fortificación vinculada a este tipo de explotación agraria.

La torre original estaba formada por un sótano y tres niveles superiores, separados mediante bóvedas de cañón apuntado y forjados de madera. Sus gruesos muros de sillarejo proporcionaban una considerable capacidad defensiva, mientras que las saeteras permitían controlar el exterior. El segundo piso tenía un carácter más residencial y presenta todavía los interesantes ajimeces con bancos de piedra tallados a ambos lados.

El recinto amurallado y los conflictos del siglo XV

Durante la segunda mitad del siglo XV, la torre fue rodeada por una muralla que convirtió el conjunto en una fortificación mucho más completa. La construcción de este recinto tuvo además una consecuencia visible en la torre: varias de sus antiguas saeteras quedaron parcialmente cegadas por la nueva muralla.

El contexto político de la época ayuda a comprender la necesidad de estas casas fuertes. En 1461, el concejo de Burgos acordó organizar una milicia dirigida por Pedro de Cartagena y otros regidores para apoderarse de diversas “casas fuertes” de la zona en las que, según la documentación municipal, se refugiaban ladrones y otros individuos perseguidos. La referencia incluye Citores y otras fortificaciones del distrito, dentro del contexto de inseguridad existente en determinados territorios rurales.

Las transformaciones del siglo XVI

El edificio sufrió una modificación importante durante el siglo XVI. Sobre la torre medieval se levantó un nuevo piso construido con piedra sillar, diferenciándose claramente del sillarejo empleado en los cuerpos inferiores. Esta nueva planta dispone de una ventana adintelada en cada uno de sus cuatro lados.

La ampliación modificó también la silueta defensiva original. El antiguo remate almenado fue sustituido por una cubierta a cuatro aguas, dando a la torre el aspecto que, con las transformaciones posteriores, ha llegado hasta nuestros días. El contraste entre la parte medieval inferior y el cuerpo superior del XVI constituye uno de los elementos más interesantes para estudiar visualmente la evolución del edificio.

Arquitectura

El elemento dominante del conjunto es la torre central, de planta aproximadamente cuadrada y de unos 30 metros de altura. Sus dimensiones y el grosor de sus muros le proporcionan una apariencia particularmente maciza. Las fuentes especializadas sitúan sus lados en torno a 10,9 metros, mientras que los muros alcanzan aproximadamente 2,2 metros de espesor en determinadas zonas.

La fábrica combina sillarejo y sillería. El sillarejo caracteriza principalmente los cuerpos medievales de la torre, mientras que la ampliación superior del siglo XVI fue realizada en sillería, creando una diferencia muy perceptible entre ambas fases constructivas. Esta combinación permite identificar a simple vista la evolución cronológica de la fortificación.

El interior de la torre conserva una organización vertical muy característica. Bajo las plantas superiores existe un sótano utilizado como cárcel, en cuyo techo todavía se conserva una trampilla que permitía establecer comunicación con los presos. Los espacios superiores son relativamente oscuros, circunstancia relacionada tanto con el carácter defensivo del edificio como con la escasez de vanos.

Especial interés presentan los dos ajimeces del segundo piso, abiertos en lados opuestos de la torre. Cada uno dispone de bancos de piedra tallados lateralmente, elementos que además de aportar iluminación y ventilación introducían un componente claramente residencial en la construcción. Son una muestra de cómo estas torres combinaban funciones defensivas con espacios destinados a sus propietarios o administradores.

Alrededor de la torre se conserva el recinto amurallado, de planta cuadrangular y con una entrada propia. La muralla conserva elementos defensivos como almenas y restos de antiguas saeteras, aunque la transformación del siglo XVI y las modificaciones posteriores alteraron parte de su configuración original. El conjunto perdió el foso que lo rodeaba, pero mantiene una imagen fortificada extraordinariamente reconocible.

Nuestra visita

Torrecitores es uno de esos lugares donde el tamaño reducido de la localidad hace que la fortificación domine inmediatamente el paisaje. La torre emerge sobre el caserío como un auténtico torreón medieval, y su posición permite apreciar muy bien la relación entre la construcción defensiva y el territorio agrícola que históricamente debía proteger.

Para fotografía, merece la pena recorrer el exterior buscando distintos ángulos que permitan incluir simultáneamente torre, recinto amurallado y paisaje del Arlanza. La diferencia de textura entre el sillarejo de los cuerpos inferiores y la sillería del piso superior resulta especialmente atractiva con luz lateral.

El interior no debe darse por supuesto. La Asociación Española de Amigos de los Castillos indica que es visitable, pero que es necesario localizar al vecino que dispone de la llave. Por ello, si quieres fotografiar las estancias interiores, conviene organizar previamente la visita y no considerar el monumento como un espacio de acceso libre permanente.

Cómo llegar

El castillo se encuentra en la propia localidad de Torrecitores del Enebral, dentro del término municipal de Avellanosa de Muñó, en la provincia de Burgos. Se puede llegar en coche hasta el núcleo, y la fortificación se encuentra en la zona urbana, por lo que no requiere una ruta de montaña ni una caminata de dificultad apreciable.

Para acceder al interior es necesario tener en cuenta que las fuentes turísticas indican que hay que localizar al vecino que conserva la llave. Por tanto, para una visita fotográfica completa es recomendable contactar previamente con la localidad o con el responsable correspondiente.

Qué ver en los alrededores
  • Torrecitores del Enebral, pequeño núcleo rural con una marcada presencia de arquitectura tradicional.

  • Avellanosa de Muñó, cabecera municipal a la que pertenece Torrecitores.

  • Iglesiarrubia, localidad próxima dentro del mismo entorno rural.

  • Valle del Arlanza, con numerosos ejemplos de patrimonio medieval y románico.

  • Monasterio de San Pedro de Arlanza, relacionado documentalmente con la historia altomedieval de la comarca.

  • Los numerosos castillos, torres y casas fuertes de la provincia de Burgos, que permiten contextualizar Torrecitores dentro de la arquitectura fortificada castellana.

Curiosidades
  • El lugar aparece documentado en 1054 con el nombre de “Acetores”.

  • El nombre Torrecitores comenzó a utilizarse en el siglo XVIII, probablemente para diferenciar el lugar de Citores del Páramo.

  • El sótano de la torre fue utilizado como cárcel y conserva la trampilla destinada a comunicarse con los presos.

  • Los ajimeces con bancos laterales de piedra del segundo piso constituyen uno de los elementos arquitectónicos más singulares de la torre.

  • El recinto perdió el foso que lo rodeaba, pero conserva buena parte de la imagen de fortificación medieval.

  • La documentación de 1461 demuestra que las casas fuertes de la zona tenían importancia suficiente como para convertirse en objetivo de una operación organizada por el concejo de Burgos.

Conclusión

El Castillo de Torrecitores es un magnífico ejemplo de una fortificación rural bajomedieval cuya función no puede separarse de la organización económica y señorial del territorio. Su poderosa torre de sillarejo, el recinto amurallado, los ajimeces, el antiguo espacio carcelario y la ampliación de sillería del siglo XVI permiten leer en sus propios muros la transformación de una torre defensiva vinculada a una explotación agraria en una residencia señorial fortificada. Su conservación convierte a Torrecitores en una parada especialmente interesante dentro del patrimonio fortificado del Arlanza burgalés.

© 2026 Castillos del Olvido · Todos los derechos reservados