
Castillo de Ubierna | Fotos e información
El Castillo de Ubierna, en Burgos, es una fortaleza medieval situada sobre una colina rocosa, de la que se conservan restos de sus antiguos lienzos y defensas.



🏛 Tipo: Castillo medieval militar
🕰 Época: Alta Edad Media, con reformas y ocupación durante la Edad Media y época moderna
🛠 Estado: Ruina progresiva; se conservan algunos lienzos y restos de estructuras
🚗 Acceso: Hasta el núcleo de Ubierna en vehículo y después a pie
🥾 Dificultad: Media; acceso por terreno irregular y zona de cerro
📷 Ideal para fotografía: ⭐⭐⭐⭐⭐
🌅 Mejor momento para visitar: Últimas horas de la tarde
🗺 Ubicación: Ubierna, Merindad de Río Ubierna, Burgos
⭐ Interés histórico: Muy alto; antigua fortaleza vinculada al alfoz de Ubierna y a la frontera entre Castilla y Navarra
Introducción
El Castillo de Ubierna, también conocido como La Fortaleza, se encuentra separado del actual núcleo de Ubierna, sobre una elevación rocosa conocida como El Castro o Cuesta de las Barresas. Es una fortificación de grandes dimensiones para el reducido número de restos que han llegado hasta nuestros días: la estructura principal tenía aproximadamente 47 metros de longitud por unos 13 metros de anchura media, con muros de alrededor de 1,55 metros de grosor.
Su importancia histórica deriva sobre todo de su posición. Ubierna controlaba una vía natural de comunicación entre Burgos y las tierras del norte, y durante el siglo XI el castillo tuvo un papel destacado en las disputas fronterizas entre Castilla y Navarra. Con el paso de los siglos perdió su función militar, quedó abandonado y terminó convirtiéndose en una ruina de la que actualmente sobreviven únicamente algunos lienzos de mampostería.
Historia
Un emplazamiento estratégico anterior al castillo
La elección del cerro de Ubierna no fue casual. La localidad se encuentra junto al desfiladero del río Ubierna, en una vía natural hacia el norte, y el emplazamiento elevado del castillo permitía controlar visualmente el entorno y aprovechar las propias rocas como defensa.
Además, el territorio de Ubierna posee una ocupación humana muy antigua. En su entorno existen numerosos yacimientos arqueológicos, entre ellos el importante castro de La Polera, ocupado desde la Edad del Hierro. La existencia de estos asentamientos anteriores ayuda a comprender la continuidad estratégica del territorio, aunque no debe confundirse el castro prerromano con el castillo medieval.
La repoblación y el alfoz de Ubierna
Las fuentes turísticas locales sitúan la refundación de Ubierna en 884, vinculándola con el conde Diego Rodríguez Porcelos, dentro del proceso de organización del territorio castellano. Esta fecha es aceptada en la tradición histórica local, aunque la documentación conservada sobre el castillo no permite afirmar que la construcción que hoy conocemos corresponda exactamente a ese año.
Lo que sí está bien documentado es la importancia posterior del alfoz de Ubierna. Durante los siglos altomedievales, el castillo actuaba como centro político y defensivo de un territorio mucho mayor. El tenente que gobernaba la fortaleza ejercía jurisdicción sobre las aldeas dependientes del alfoz, siguiendo el modelo de organización territorial basado en castillos que caracterizó a buena parte de la Castilla de los siglos IX al XII.
La frontera entre Castilla y Navarra
Durante el siglo XI Ubierna adquirió una importancia extraordinaria debido a las disputas territoriales entre Castilla y Navarra. El castillo se encontraba en una posición avanzada y estratégica dentro de ese espacio fronterizo.
Tras la batalla de Atapuerca de 1054, en la que se enfrentaron Fernando I de León y Castilla y García Sánchez III de Pamplona, Ubierna quedó definitivamente integrada en el ámbito castellano. Algunas fuentes relacionan la toma de la plaza con Diego Flaínez, padre de Rodrigo Díaz de Vivar, aunque la reconstrucción exacta de estos acontecimientos procede de una combinación de documentación medieval y fuentes historiográficas posteriores y debe tratarse con cautela.
Señores de Ubierna
El castillo pasó posteriormente por diferentes manos. La documentación municipal señala que en 1083 la condesa Sancha gobernaba el alfoz de Ubierna por mandato de Alfonso VI, mientras que en 1171 aparece como señor de Ubierna Álvaro Pérez de Lara. La fortaleza continuó vinculada a diferentes familias y titulares a lo largo de los siglos medievales.
La sucesión de propietarios refleja la importancia política de la plaza. Ubierna no era simplemente una pequeña fortificación rural: era la cabeza de un territorio y su castillo constituía el centro desde el que se ejercía el control sobre una extensa jurisdicción.
El castillo en la Edad Moderna
La fortaleza continuó teniendo una función defensiva después de la Edad Media. La Asociación Española de Amigos de los Castillos recoge un episodio especialmente significativo durante la Guerra de las Comunidades, cuando el castillo fue atacado por los comuneros y defendido por su señor Pedro Sarmiento y su esposa Mariana Pellicer.
En 1528 el castillo fue vendido al tercer conde de Salinas, según la documentación recogida en la memoria urbanística de la Merindad de Río Ubierna. Con ello pasó a formar parte de las propiedades de una de las grandes casas nobiliarias vinculadas a las fortificaciones burgalesas.
El abandono y la ruina
Para mediados del siglo XVIII el castillo se encontraba ya en un estado de deterioro muy avanzado. Una descripción conservada en la documentación local lo presenta como una casa-fortaleza medio arruinada, sin puertas ni tejado, lo que demuestra que su abandono era ya evidente en esa época.
Otra descripción histórica posterior todavía permite imaginar mejor su aspecto: se menciona un castillo situado sobre una peña, protegido por roca natural en uno de sus lados, con foso y pequeñas torres. También se señala la existencia de antiguas piezas de artillería que habían pertenecido a la fortaleza.
Con el paso del tiempo, parte de la piedra de sus muros fue reutilizada en otras construcciones. Esta reutilización explica en buena medida la drástica reducción de los restos conservados actualmente.
Arquitectura
El castillo se construyó sobre una elevación rocosa, aprovechando directamente las características del terreno. El frente suroccidental estaba protegido por rocas cortadas a pico, mientras que las restantes partes del recinto se adaptaban a las líneas irregulares de la cima. El resultado era una planta alargada y ligeramente irregular.
Las dimensiones conocidas del recinto principal son aproximadamente 47 metros de longitud por 13 metros de anchura media. Los muros alcanzaban unos 1,55 metros de grosor, una anchura considerable que refleja la importancia defensiva del edificio. La Asociación Española de Amigos de los Castillos también señala que la fortaleza disponía de foso.
Los muros conservados están realizados fundamentalmente con mampostería, utilizando piedra y canto rodado trabados con cal. Actualmente solo sobreviven fragmentos de lienzos, pero su grosor permite reconocer todavía la potencia constructiva de la fortaleza original.
En el frente sur existía además una prolongación defensiva de dimensiones considerables, aunque de planta más irregular. Alrededor de la cima pueden observarse diferentes modificaciones y trabajos realizados en el terreno, relacionados con las antiguas defensas del recinto.
Las descripciones históricas permiten completar la imagen del castillo perdido. Además de la protección natural de la peña, contaba con foso y pequeñas torres, mientras que en su interior existían al menos dos portadas. En época moderna también se documenta la presencia de artillería, señal de que la fortaleza continuó adaptándose a las necesidades militares después de la Edad Media.
Nuestra visita
Ubierna es especialmente interesante para quien disfruta de las ruinas arqueológicas más que de los castillos completamente restaurados. Aquí queda muy poco en pie, pero el emplazamiento permite entender perfectamente la lógica defensiva del lugar.
Lo primero que llama la atención es la relación entre roca, cerro y fortificación. El castillo no necesitaba grandes obras defensivas en todos sus lados: allí donde la naturaleza proporcionaba un cortado rocoso, la propia montaña actuaba como muralla.
Para fotografía, el conjunto funciona especialmente bien desde cierta distancia. La imagen de los restos sobre la elevación, con el paisaje de la vega de Ubierna detrás, permite transmitir mucho mejor la dimensión estratégica del lugar que una fotografía de los pocos muros conservados.
También merece la pena buscar detalles del terreno: restos de lienzos, accesos tallados en la roca y modificaciones defensivas ayudan a reconstruir visualmente un castillo que hoy resulta muy difícil de imaginar únicamente a partir de los muros supervivientes.
Cómo llegar
El castillo se encuentra separado del pueblo, en el paraje conocido como El Castro. El acceso habitual consiste en llegar primero a Ubierna en vehículo y continuar después a pie hasta la fortaleza. La Asociación Española de Amigos de los Castillos confirma este sistema de acceso.
El terreno del cerro es irregular y los restos se encuentran en ruina, por lo que conviene llevar calzado adecuado y evitar apoyarse o subir sobre los muros conservados.
No es un monumento preparado actualmente como un castillo visitable con recorrido interior. Su principal interés reside en el yacimiento, el paisaje y los restos arqueológicos visibles sobre el cerro.
Qué ver en los alrededores
Centro Arqueológico de Ubierna, relacionado con la importante riqueza arqueológica del territorio.
Castro de La Polera, uno de los grandes yacimientos de la Edad del Hierro del entorno.
Ermita de Nuestra Señora de Montes Claros, con importantes restos históricos y arqueológicos.
Necrópolis medieval de Montes Claros.
Desfiladero del río Ubierna, uno de los elementos naturales que explican la importancia estratégica de la localidad.
Iglesia de Ubierna.
Castillo de Sotopalacios, fortaleza señorial situada dentro del mismo municipio de Merindad de Río Ubierna.
Castillo del Cid o de Sotopalacios, asociado tradicionalmente al entorno de la familia de Rodrigo Díaz de Vivar.
Curiosidades
El castillo está situado en un lugar denominado El Castro, sobre una elevación rocosa al noroeste del núcleo de Ubierna.
El recinto principal tenía aproximadamente 47 × 13 metros, con muros de unos 1,55 metros de espesor.
El alfoz de Ubierna fue uno de los territorios organizados alrededor de un castillo durante la formación de Castilla medieval.
La fortaleza ya estaba medio arruinada en el siglo XVIII, cuando se documenta que carecía de puertas y tejado.
Durante la Guerra de las Comunidades, el castillo fue atacado por los comuneros y defendido por Pedro Sarmiento y Mariana Pellicer.
En 1528 aparece documentada su venta al tercer conde de Salinas.
Parte de sus piedras fueron reutilizadas posteriormente en otras construcciones, acelerando la desaparición de la fortaleza.
El castillo está protegido como Bien de Interés Cultural, dentro de la protección genérica de los castillos españoles establecida en 1949.
Conclusión
El Castillo de Ubierna es hoy una fortaleza prácticamente desaparecida, pero precisamente por eso resulta especialmente interesante desde el punto de vista histórico y arqueológico. Sus escasos lienzos no permiten contemplar la monumentalidad que tuvo en la Edad Media, pero el cerro, la planta del recinto, el grosor de los muros y las defensas naturales todavía permiten comprender la importancia estratégica que tuvo la plaza.
Su historia está íntimamente ligada a la formación territorial de Castilla: fue cabeza de un alfoz, punto de vigilancia de la frontera castellano-navarra, señorío de diferentes familias nobles y, finalmente, una fortaleza abandonada cuya piedra acabó reutilizada en construcciones posteriores. El paisaje actual conserva, por tanto, algo más importante que una torre intacta: conserva el lugar estratégico que explica por qué el castillo estuvo allí.

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