Castillo de Villalba de Losa | Fotos e información

El Castillo de Villalba de Losa, en Burgos, es una fortaleza medieval de la que se conservan parte de la muralla, cubos defensivos y restos de sus torres.

🏛 Tipo: Castillo medieval militar
🕰 Época: Edad Media; documentado al menos desde el siglo XIV, con transformaciones posteriores
🛠 Estado: Ruina progresiva; conserva parte de la muralla y varios cubos defensivos
🚗 Acceso: En vehículo hasta Villalba de Losa y acceso a pie por el entorno del cerro
🥾 Dificultad: Baja
📷 Ideal para fotografía: ⭐⭐⭐⭐⭐
🌅 Mejor momento para visitar: Últimas horas de la tarde
🗺 Ubicación: Villalba de Losa, Junta de Villalba de Losa, Burgos
Interés histórico: Muy alto; fortaleza vinculada al señorío de los Velasco y posteriormente reutilizada durante la Primera Guerra Carlista

Introducción

El Castillo de Villalba de Losa se encuentra en el extremo oriental del núcleo de Villalba de Losa, sobre un cerro escarpado desde el que domina ampliamente el territorio de la antigua comarca de Losa. Su posición convierte a la fortaleza en un magnífico ejemplo de castillo construido aprovechando las condiciones naturales del terreno: mientras el acceso desde el pueblo es relativamente suave, el resto del recinto queda protegido por fuertes pendientes. La Asociación Española de Amigos de los Castillos lo identifica como un castillo medieval militar situado a unos 706 metros de altitud.

El castillo se encuentra actualmente en ruinas, pero conserva una parte importante de su barrera perimetral, varios cubos y diferentes tramos de los lienzos. Su historia está relacionada con los distintos señores que controlaron Villalba de Losa, entre ellos la poderosa Casa de Velasco, y con la función estratégica que mantuvo el lugar hasta época contemporánea. En 1836, durante la Primera Guerra Carlista, la antigua fortaleza volvió a adquirir utilidad militar al ser reforzada y adaptada para artillería y fusilería.

Historia

Un castillo documentado en la Edad Media

La existencia del castillo está documentada al menos desde 1350, cuando aparece relacionado con los pagos que realizaban las aldeas dependientes de Villalba de Losa para contribuir al mantenimiento de la fortaleza. La documentación de mediados del siglo XIV muestra que Villalba constituía entonces un centro territorial del que dependían diferentes aldeas.

El castillo no debe entenderse, por tanto, como una construcción aislada. Formaba parte de una estructura de poder en la que la villa ejercía funciones administrativas y jurisdiccionales sobre un territorio amplio. La posición elevada de la fortaleza proporcionaba además un dominio visual excepcional sobre las tierras de Losa.

De realengo a señorío

Durante la Edad Media, Villalba de Losa pasó por diferentes situaciones jurídicas. A mediados del siglo XIV aparece como villa de realengo, pero después de la llegada al trono de Enrique II de Trastámara, la villa y sus aldeas pasaron al señorío de Gómez Manrique, Adelantado Mayor de Castilla.

A través de sucesivos enlaces matrimoniales, intercambios y compraventas, el señorío terminó incorporándose al enorme patrimonio de los Fernández de Velasco, una de las familias nobiliarias más poderosas de Castilla. La documentación de PARES confirma posteriormente la vinculación directa de Villalba de Losa con la Casa de Velasco y el Ducado de Frías.

La Casa de Velasco

La relación con los Velasco resulta especialmente importante para entender la historia posterior de Villalba. En 1496, el condestable Bernardino Fernández de Velasco, I duque de Frías, compró al conde de Salinas la mitad de Villalba de Losa que este poseía. La documentación conservada en el Archivo Histórico de la Nobleza permite seguir la presencia de la familia en la localidad durante los siglos siguientes.

La vinculación señorial se mantuvo durante la Edad Moderna. En el siglo XVI encontramos documentación relativa a Mencía de Velasco, que en 1514 recibió la mitad de Villalba de Losa como señorío, y existen posteriormente numerosos documentos del Archivo de la Nobleza relacionados con la posesión y jurisdicción de la villa por los duques de Frías.

Una fortaleza reutilizada en la Primera Guerra Carlista

El final de la Edad Media no significó la desaparición inmediata de la utilidad militar del castillo. Su emplazamiento seguía siendo estratégico por su dominio sobre las comunicaciones de este extremo de la provincia de Burgos.

Durante la Primera Guerra Carlista, en 1836, la fortificación fue nuevamente utilizada con fines defensivos. Las estructuras existentes se reforzaron y se realizaron modificaciones destinadas específicamente a permitir el empleo de artillería y fusilería. Un documento histórico sobre las operaciones militares de aquel año señala que Villalba de Losa fue considerada un punto estratégico y que se procedió a fortificarla para frenar las incursiones carlistas.

Esta reutilización militar constituye uno de los aspectos más interesantes del castillo, porque demuestra que sus estructuras medievales todavía podían aprovecharse, varios siglos después de su construcción, dentro de un conflicto armado completamente diferente.

El abandono y la pérdida de estructuras

Después de la desaparición de su función militar, el castillo fue perdiendo progresivamente importancia. Parte de sus materiales fueron reutilizados en construcciones posteriores y algunas zonas del recinto desaparecieron por la expansión del propio núcleo urbano.

La construcción de viviendas y de un depósito de agua afectó también a una parte del antiguo recinto. Por ello, lo que vemos actualmente es solamente una fracción de la fortaleza histórica, aunque los restos de la barrera y sus cubos permiten todavía reconocer claramente el perímetro defensivo.

Arquitectura

El castillo ocupa un cerro escarpado situado en el extremo oriental de Villalba de Losa. Su planta era poligonal e irregular, adaptándose al borde de la elevación. Esta disposición permitía utilizar las pendientes naturales como una primera línea defensiva y concentrar las obras de fortificación en las zonas más accesibles.

El elemento mejor conservado es parte de la barrera exterior, formada por gruesos lienzos de muralla que siguen el contorno irregular del cerro. Los muros fueron construidos fundamentalmente con mampostería, sillarejo y lajas de caliza, unidos mediante argamasa de mortero. En determinados puntos los paramentos alcanzan aproximadamente 10 metros de altura, una dimensión considerable para los restos que todavía permanecen en pie.

La muralla estaba reforzada a intervalos mediante cubos defensivos de sillarejo. La documentación patrimonial señala que se conservan varios de estos elementos —la Asociación Española de Amigos de los Castillos contabiliza actualmente cinco cubos—, aunque algunas descripciones del conjunto han identificado seis.

Los cubos sobresalen de la línea de la muralla y permitían controlar mejor los sectores exteriores de los lienzos. Su disposición responde a un principio habitual de la arquitectura militar medieval: evitar que un atacante pudiera aproximarse a la base de la muralla sin quedar expuesto a la defensa desde los sectores laterales.

La construcción presenta además una particularidad relacionada con su reutilización en el siglo XIX. Durante la Primera Guerra Carlista se levantó hacia el lado del pueblo un nuevo muro de considerable grosor y altura, destinado a mejorar las posibilidades defensivas frente a la artillería y la fusilería. De esta manera, la fortaleza medieval recibió una adaptación militar moderna sin que desaparecieran completamente sus estructuras originales.

El resultado actual es un conjunto fragmentario, donde se mezclan muros medievales, cubos defensivos y modificaciones militares del siglo XIX. Precisamente esta superposición convierte a Villalba de Losa en un lugar interesante para estudiar la evolución de la arquitectura defensiva.

Nuestra visita

El Castillo de Villalba de Losa es especialmente recomendable para quienes disfrutan de fortificaciones en ruinas y paisajes históricos. No hay que esperar una torre de homenaje intacta: el principal atractivo está en los restos de la muralla y en la lectura del perímetro defensivo.

La mejor manera de entenderlo es rodear el cerro y observar cómo los lienzos y cubos siguen el borde de la elevación. Desde determinadas perspectivas se aprecia perfectamente cómo el castillo aprovechaba las fuertes pendientes naturales para reducir los sectores vulnerables.

Para fotografía, el conjunto ofrece buenas posibilidades, especialmente desde el exterior. La combinación de mampostería, roca, vegetación y paisaje de Losa funciona muy bien en fotografías generales. A última hora de la tarde, la luz lateral ayuda además a marcar el relieve de los muros y los cubos.

Un detalle especialmente interesante para tu web es fotografiar los diferentes tipos de fábrica. En algunos puntos puede distinguirse con bastante claridad la diferencia entre los paramentos medievales y las modificaciones posteriores relacionadas con la fortificación carlista.

Cómo llegar

El castillo se encuentra en el propio núcleo de Villalba de Losa, en su extremo oriental. La Asociación Española de Amigos de los Castillos indica que el acceso puede realizarse en vehículo, por lo que no requiere una larga aproximación a pie.

Desde la localidad se asciende suavemente hacia la zona del castillo. Una vez allí, el terreno cambia y aparecen las pendientes pronunciadas que rodean buena parte del recinto.

El conjunto figura como visitable, aunque se encuentra en ruina y no dispone de un recorrido interior acondicionado. Por seguridad, conviene mantenerse en las zonas accesibles y no subir sobre los muros conservados.

Qué ver en los alrededores
  • Villalba de Losa, con su arquitectura tradicional y su posición sobre el valle.

  • Santuario de la Virgen de la Antigua, en Junta de Villalba de Losa, declarado Bien de Interés Cultural en 2023.

  • Valpuesta, localidad histórica del cercano valle de Valdegovía.

  • San Zadornil, otro enclave histórico de Las Merindades.

  • Berberana y el paisaje del valle de Losa.

  • Desfiladero del río Purón, uno de los grandes paisajes naturales de esta zona burgalesa.

  • Frías, con su espectacular castillo sobre La Muela.

  • Castillo de Castil de Lences, otra fortificación histórica del norte de Burgos.

  • El conjunto de Las Merindades, con numerosas torres, casas fuertes y castillos medievales.

Curiosidades
  • El castillo aparece documentado en 1350, cuando las aldeas dependientes de Villalba contribuían económicamente a su mantenimiento.

  • Durante buena parte de su historia estuvo vinculado a diferentes señores y finalmente a la poderosa Casa de Velasco, duques de Frías.

  • En 1496, Bernardino Fernández de Velasco, I duque de Frías, compró la mitad de Villalba de Losa que pertenecía al conde de Salinas.

  • En 1836, durante la Primera Guerra Carlista, el castillo volvió a utilizarse militarmente y fue adaptado para artillería y fusilería.

  • Parte de la antigua fortaleza desapareció por la construcción de viviendas y un depósito de agua, además de por la reutilización de piedra.

  • La tradición ha relacionado el castillo con Juan de Garay, fundador de Buenos Aires, señalándolo incluso como posible lugar de nacimiento. Sin embargo, al tratarse de una atribución no suficientemente documentada en las fuentes patrimoniales consultadas, es preferible presentarla como tradición y no como un hecho demostrado.

  • Actualmente se conservan varios cubos y parte de la barrera defensiva, suficientes para reconocer la planta poligonal de la fortaleza.

Conclusión

El Castillo de Villalba de Losa es una fortaleza cuyo interés reside especialmente en la relación entre territorio, señorío y arquitectura defensiva. Aunque ha perdido gran parte de sus estructuras, los restos de la muralla y sus cubos permiten reconocer todavía la fortaleza que dominaba el antiguo territorio de Losa.

Su larga trayectoria resulta especialmente interesante porque el recinto no quedó limitado a la Edad Media: después de su vinculación con los Velasco y el Ducado de Frías, volvió a desempeñar una función militar durante la Primera Guerra Carlista, cuando sus estructuras fueron adaptadas para las nuevas armas del siglo XIX.

Hoy, entre la vegetación y las construcciones modernas que han ocupado parte del antiguo recinto, sobreviven los restos de una fortaleza que durante siglos fue uno de los principales puntos de control de este sector de Las Merindades. Para Castillos del Olvido, Villalba de Losa tiene además un atractivo fotográfico especial: no es solamente una ruina, sino un castillo cuyo perímetro todavía puede leerse sobre el paisaje.

© 2026 Castillos del Olvido · Todos los derechos reservados